¡Vamo’ los piiiibe!
•Julio 13, 2008 • Dejar un comentario
La historia y la tradición nacional nos indican que cinco pibes en una esquina tomando cerveza significan el comienzo de un delito. El “pre-choreo”, “las malas juntas”, “es una cadena”, prejuicios y mas prejuicios. “Son futuros delincuentes”, “la carroña de nuestra sociedad”, “la perdición”. “En fin, son unos negros. ¡No! Más que eso, son unos negros ignorantes, sin educación…”
Negros sin educación y que no saben ni hablar
Creo que todo aquel que tuvo la posibilidad/necesidad de aunque sea un solo día de su vida tener que patear la calle, sabe que en la esquina se aprende mucho. Es una escuela paralela. Lo que la gente “bien” no te dice es lo que te enseña la esquina. Es un proceso de incorporación de hábitos, normas, formas de pensar y vivir. Una “birra” en la esquina es una de las experiencias comunicacional/educacional mas fuerte que le puede tocar vivir a CUALQUIER adolescente en la actualidad.
Uno que es joven y que le tocó crecer puteando el sistema, sabe que en la calle se dice esas cosas que la escuela calla por pudor y que por ausencia la familia no dice. Uno sabe realmente “como funciona” el mundo recién cuando consigue “patear” el cemento. El primer contacto con la cultura de la droga está en la esquina, “chupando” con un amigo y escuchando a quien “la está pasando”. Uno aprende sobre relaciones sexuales ahí… En la esquina. El lugar donde las preguntas van de ida y vuelta sin temor. Donde nadie le dice pene al pene ni donde nadie te mira mal por preguntar.
Me resulta difícil poder comprender a una clase social sino la acepto. La cultura del aprendizaje en las clases populares pasa mucho más por la experiencia que por la teoría. Es allí donde reside el verdadero profesor. Uno puede no saber que un empresario tiene poder por el hecho de que sus acciones valen millones de pesos, pero puede leer el código del poder cuando ve que con su fábrica contamina mi barrio, a mi familia y mis amigos con los residuos que arroja y nadie le dice nada.
Es importante entonces aprender que en la esquina pasan todos esos temas profundos que generan la conciencia de clase. Hay que entender que esos momentos educan y comunican una forma de existir; Por qué nosotros somos nosotros y ellos son ellos se revela en esas plazas, en esas equinas.
Me animo a denunciar que la transmisión de saberes y la conformación de nuevos sentidos son mucho más veloces en la esquina que en las casas o escuelas. Es que la experiencia es mucho más fuerte.
Un recital de comunicación/educación
•Julio 13, 2008 • Dejar un comentario
Para aquellos que creen que solo de un aula puede educar, les recomiendo que sigan el recorrido que les planteamos en este texto, para que logren comprender que un recital de Damas Gratis tiene mucho de educacional.
“Los procesos educativos suelen verse como neutrales, más o menos estables en el tiempo, invariables en su definición y cargados de positividad, es decir, de “valores” y “prácticas positivas” socialmente”
“Lo que articula lo educativo en las prácticas socioculturales” Jorge Huergo.
Si queremos comprender realmente el sentido y la significación que los actores construyen a partir de los espacios sociales en los cuales se desenvuelven, se hace necesario deshacerse de aquel prejuicio que une lo educativo a lo positivo.
Si tomamos como ejemplo la cumbia y su entorno, veremos que hay mucho de educativo y de comunicacional entre los distintos individuos que conforman el grupo. Lo que se quiere demostrar es que una persona puede sentirse interpelada desde todos los ámbitos de la vida, convirtiéndose así en un sujeto activo, que desde su lugar intenta transformar o reforzar su realidad. Un sujeto que se desenvuelve según pautas, normas y códigos propios, en este caso como en algunos otros, fuera del marco de lo hegemónico como sociedad.
“Lo que concierne específicamente a un proceso educativo consiste en que, a partir de una práctica de interpelación, el agente se constituya como un sujeto de educación activo incorporando de dicha interpelación algún nuevo contenido valorativo, conductual, conceptual, etc., que modifique su práctica cotidiana en términos de una transformación o en términos de una reafirmación más fundamentada. Es decir, que a partir de los modelos de identificación propuestos desde algún discurso específico (religioso, familiar, escolar, de comunicación masiva), el sujeto se reconozca en dicho modelo, se sienta aludido o acepte la invitación a ser eso que se le propone”
“Análisis de discurso y educación” Rosa Nidia Buenfil Burgos
Quisiera ahondar en esta idea a partir de este video, en cual se ve al grupo Damas Gratis, en una presentación en un programa tropical. Estos shows, tanto como los que se hacen en boliches, representan la práctica interpelación propiamente dicha, la invitación que se le hace al individuo “a ser eso que se le propone”.
Por ejemplo, la ropa que usan los integrantes de la banda, pauta modelos para los seguidores; en especial las zapatillas y ropa de cierta marca en particular y las gorras o viseras. Estos son los rasgos estéticos que distinguen a este grupo frente al resto, son los que permiten la identificación de los miembros.
Desde las letras de las canciones se marcan el universo temático y vocabular, por ejemplo el repudio a la policía, las chicas, los chetos o caretas, el alcohol… Escuchando cualquier tema podemos ver cuáles son las prácticas inherentes a cada grupo: salir a bailar, tomar cerveza en la esquina, escuchar cumbia…
También el uso de los espacios denota una distribución del poder durante los shows. La banda siempre se encuentra en un espacio central donde se distribuyen los integrantes, y se mueven con comodidad; mientras que el público se encuentra en un espacio reducido, casi chocándose unos con los otros. La banda representa un espejo para las personas del público, espejo donde pueden ver reflejadas tanto a través de lo explícito de las letras, como en lo sutil de lo estético, todas sus inquietudes y problemas como grupo. Dentro de él, ésta y otras prácticas adquieren su significación o son re-significadas de acuerdo a los intereses y valores propios.
Las palabras usualmente usadas con otros sentidos son apropiadas para nombrar la realidad que los rodea, e incluso se crean nuevas palabras. Desde las canciones se abren estos sentidos a la gente, dándoles al posibilidad de identificarse con ellos, de compartir su visión del mundo. Genera un compromiso de pertenencia entre las partes, la interpelación se vuelve fuerte ante la realidad social compartida entre la banda de música y el público.
Por todos estos motivos la situación educacional/comunicacional aquí representada, nos parece tan válida como la instancia donde los alumnos escuchan a la maestra en la escuela; pero se ve la necesidad de diferenciarse del resto de la sociedad, marcando un universo propio que contiene valores, rasgos estéticos, creencias, palabras, que de alguna manera podríamos llamar contrahegemónico de protesta de aquellas personas que se sienten sin voz.
LA MURGA como ámbito educativo
•Julio 13, 2008 • Dejar un comentario
Si hablamos de romper con la educación en el ámbito escolar y trasladarla a otros espacios, LA MURGA se presenta como un lugar en el que se pueden desarrollar distintas prácticas educacionales y comunicativas.
Así, este ámbito se presenta como una práctica contra hegemónica desde la cual se producen diferentes relaciones de sentido, formación de sujetos e interpelaciones y se encuadra en la definición de educación expresada por Rosa Buenfil Burgos:
“lo que concierne a un proceso educativo consiste en que, a partir de una práctica de interpelación, el agente se constituya como un sujeto de educación activo incorporando de dicha interpelación algún nuevo contenido valorativo, conductual, conceptual, etc., que modifique su práctica cotidiana en términos de una transformación o en términos de reafirmación más fundamentada. Es decir, que a partir de los modelos de identificación propuestos desde algún discurso específico, el sujeto se reconozca en dicho modelo, se sienta aludido o acepte la invitación a ser eso que se le propone”.
Desde esta definición, LA MURGA se constituye como un espacio en el que se producen interpelaciones, las que van dirigidas a los individuos para que se hagan sujetos, conteniendo una matriz de identificación, pero para sólo identificarse con algún aspecto.
Así, este espacio se convierte en un ámbito educacional, en el que se dan diferentes prácticas. Tengamos en cuenta que las murgas surgieron como un espacio de protestas independiente, como un lugar de resistencia que a través de la música y el baile representa su forma de lucha.
No cabe duda, que este es un lugar que históricamente no se ve ni se ha visto como un ámbito de educación ni un lugar donde se pueda aprender, ya que está estructurado que la única institución donde se da la educación es la escuela. Por eso, desde este espacio intentamos logra romper con esos lugares hegemónicos de la educación, y trasladarla a otros ámbitos, para que sea más abarcativa y mayor concientizadora, y así lograr que la educación popular gane terreno. Pero que no se confunda, no pretendemos sacar la educación de la escuela, sino practicarla y desarrollarla en otros ámbitos.
Tenemos que tener en cuenta que los terrenos educativos, si bien están definidos estructuralmente y socialmente, no están establecidos de una forma rígida y los podemos trasladar a otros sectores. LA MURGA, no sólo representa bailar y escuchar música, sino defender un ideal, interpretar la lucha y transmitirla con un objetivo integrador.
Así lo representa la Murga Los Kilmes:
“La murga es una propuesta cultural donde existen diferentes tipos de crítica a la sociedad, y como expresión es el referente de la gente. Aquí es donde se reencuentran los miembros de una comuna, donde vuelven a ser “comunes entre sí”, sin distinción de raza, credo o condición social. Es un espacio de creación y recreación, un espacio de unidad entre la familia, el barrio y la comunidad. La nuestra es una murga de crítica, de propuesta, de hacer vivo el sentir de la gente como expresión popular. Usamos el escenario para los reclamos, la burla y la ironía. Nuestra función social como murgueros es, y seguirá siendo la misma que la de sus orígenes”.
“La cultura no es solamente la producción de libros, música, cuadros y obras de teatro: cultura es la forma en la que cada colectividad se define a través de los símbolos que crea, y esos son símbolos de comunicación. Provienen de la forma que cada pueblo tiene bailar, de comer, de escribir, de decir, de pensar, de sentir, de soñar, de hablar y de callar. Para doblegar la voluntad de los pueblos, siempre fue necesario arrancarles su cultura y su identidad, e imponerle otras ajenas a su modo de vivir. Por eso el decreto artero anulando los feriados de carnaval no fue casual, ya que para imponer el terror, nos quitaron hasta la alegría”.
Es por esto, que LA MURGA no excluye ni niega a nadie, como en ciertos casos lo hace otro ámbito de educación como la escuela. Cumpliendo con su objetivo, esta representación cultural, es también educativa, ya que el proceso genera un cambio en las prácticas socioculturales cotidianas. Además, crea distintos modos de resistencias y cuestionamientos produciendo cambios en las relaciones sociales de dominación.
Por todo esto, la Murga es un fiel representante de un ámbito educacional contra hegemónico, que genera cierta resistencia a la dominación social y busca una identificación e interpelación en sus integrantes a través del entretenimiento y la alegría.
Por eso, tengamos en cuenta la frase y enseñanza del maestro Arturo Jauretche:
“Los pueblos tristes no llegan a ningún lado ni ganan ninguna batalla”.
Por Matías Logiódice Legajo Nº 14702/3
¿Quién es Freire?
•Julio 13, 2008 • Dejar un comentarioTe presentamos a uno de los mayores intelectuales de la Educación Popular, no sólo en América Latina, sino también a nivel mundial.
Hijo de una familia de clase media Recife, Brasil, nació el 19 de septiembre de 1921. Freire conoció la pobreza y el hambre durante la Gran Depresión de 1929, una experiencia que formaría sus preocupaciones por los pobres y que le ayudaría a construir su perspectiva educativa.
Freire entró a la Universidad de Recife en 1943, en la Facultad de Derecho, pero estudiando filosofía y psicología del lenguaje al mismo tiempo. Se enroló en el buró legal pero nunca practicó la abogacía, prefiriendo dar clases de portugués en secundaria. En 1944 se casó con Elza Maia Costa de Oliveira, una colega maestra. Tuvieron cinco hijos y colaboraron por el resto de su vida.
En 1946 Freire fue nombrado Director del Departamento de Educación y Cultura del Servicio Social en el estado de Pernambuco, estado del cual su ciudad natal es capital. Trabajando principalmente entre los pobres que no sabían leer ni escribir, Freire empezó a adoptar un método no-ortodoxo de lo que puede ser considerado una variación de la teología de la liberación. En esa época, leer y escribir era un requisito para votar en las elecciones presidenciales brasileñas.

En 1961 fue nombrado director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Recife, y en 1962 tuvo la primera oportunidad de aplicar de manera significativa sus teorías, cuando se les enseñó a leer y escribir a 300 trabajadores de plantíos de caña de azúcar en tan solo 45 días. En respuesta a este experimento, el gobierno brasileño aprobó la creación de miles de círculos culturales en todo el país.
En 1964 un golpe de estado militar puso fin al proyecto: Freire fue encarcelado como traidor durante 70 días. Tras un breve exilio en Bolivia, Freire trabajó en Chile durante cinco años para el Movimiento Demócrata Cristiano por la Reforma Agraría, y la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas. En 1967 Freire publicó su primer libro, Educación como práctica de la libertad. El libro fue bien recibido, y se le ofreció el puesto de profesor visitante en la Universidad de Harvard en 1969. El año anterior, escribió su famoso libro, La pedagogía del oprimido, que fue publicado en inglés y en español en 1970. Debido al conflicto político entre las sucesivas dictaduras militares autoritarias y el Freire socialista cristiano, el libro no fue publicado en Brasil sino hasta 1974, cuando el general Ernesto Geisel tomó control de Brasil e inició su proceso de liberalización cultural.
fuente: wikipediaEducación Popular
•Julio 13, 2008 • Dejar un comentario
“El trabajo nos hace ascender como personas, mientras que la falta de trabajo
nos incita a la violencia, a la droga, a la delincuencia.”
CLAUDIO “POCHO” LEPRATTI
Fue un militante social rosarino asesinado a sangre fría en Rosario (provincia de Santa Fe) en medio de una represión llevada a cabo por la policía de la provincia de Santa Fe.
Nació el 27 de febrero de 1969 (según algunos sitios habría nacido en 1966) en Concepción del Uruguay (provincia de Entre Ríos), hijo mayor de Orlando Lepratti y Dalis Bel, que tuvieron cinco hijos más. Cursó la escuela primaria y secundaria en Concepción del Uruguay. Entre 1983 y 1985 estudió Derecho en la UNL como alumno libre. En 1986 ingresó como seminarista en el Instituto Salesiano de la localidad de Funes (a 15 km al oeste de Rosario, provincia de Santa Fe). En 1991 abandonó el seminario. Se quedó a vivir en el humilde barrio Ludueña y se acercó a colaborar en la tarea de contención social de los adolescentes del barrio, al tiempo que militaba gremialmente en la Cocina Centralizada, donde fue delegado y participó de la histórica carpa como uno de los tantos despedidos por su actividad sindical.
En 1991 abandona el seminario y se radica definitivamente en Rosario, primero en el barrio Empalme Graneros y al año se muda al barrio Ludueña donde comienza a participar activamente de las organizaciones de base, que durante más de 20 años promovió el padre Edgardo Montaldo, referente religioso, social y ético que encontró Pocho en su búsqueda de llevar al terreno de las realidades su opción por los pobres. Participó y promovió la formación en más de veinte grupos de niños y jóvenes de las barriadas populares de Rosario. Siendo la primera agrupación La Vagancia. Participó en instancias de coordinación con otros grupos como la revista El Ángel de Lata, el movimiento Chicos del Pueblo, y con todas las comunidades eclesiales de base, como Poryajhú (‘pobres’ en guaraní), y el grupo Desde el Pie.
Además participaba activamente como delegado de base de la ATE (Asociación Trabajadores del Estado) de Rosario y como congresal de la CTA-Rosario.
Cómo lo mataron
El 19 de diciembre de 2001, en medio de la crisis que terminaría con la caída del presidente De la Rúa, varios policías (que llegaron en el móvil n.º 2270 del Comando Radioeléctrico de la ciudad de Arroyo Seco, a 30 km al sur de Rosario) se pusieron a tirotear el fondo de la escuela. Lepratti subió al techo para defender a los menores que en su interior se encontraban comiendo. Se asomó gritando: “¡Hijos de puta, no tiren que hay pibes comiendo!”. Los uniformados Esteban Velásquez y Rubén Pérez hicieron fuego con sus escopetas Itaka, con balas de plomo (después entregaron a la pericia cartuchos de balas de goma) le acertaron un balazo que le entró a Lepratti por la tráquea. Murió en pocos instantes.
La Dirección de Asuntos Internos de la policía provincial reconoció en un informe que “el asesinato del militante social Lepratti ocurrió fuera de la zona de saqueos y en los fondos de una escuela”, y que “no se justifica haber efectuado los disparos reconocidos, aun en carácter intimidatorio”. Los policías acusados argumentaron que habían abierto fuego porque habían sido atacados a balazos por vecinos apostados en el techo de la escuela. El vehículo policial tenía efectivamente marcas de balazos, pero todos realizados a nivel del suelo.
Una de las testigos recogió un cartucho naranja (que corresponde a la munición de plomo), y lo entregó a los investigadores policiales, pero éstos (para encubrir el hecho) le entregaron a la Justicia un cartucho verde (que corresponde a las municiones de goma).
Desde ese momento Lepratti se convirtió en un mártir y símbolo de la resistencia de los sectores más desposeídos de la provincia de Santa Fe.
Fuente: wikipedia
Transformación educativa
•Julio 13, 2008 • Dejar un comentario
Se ha ligado a la educación y lo educativo con los procesos de transmisión de conocimientos (prácticas, saberes y representaciones) y de habilitación para funcionar socialmente, que se viven en una institución: la escuela. Tal vez esto no sea tan cuestionable en situaciones sociales de “modernidad plena y exitosa”; pero lo es, en cambio, en sociedades no-modernas (anteriores a la modernidad o que no experimentan la cultura moderna occidental en el presente) y en sociedades como las nuestras, en las cuales los elementos fundantes y estructurantes de la modernidad están en crisis y descompostura. La escuela, como humanitas officina (un verdadero “laboratorio de humanidad”, según Juan Amós Comenio, fundador de la “didáctica moderna”), fue un nucleo organizacional de la modernidad occidental que se articuló con el desarrollo del capitalismo, de la industrialización y las formalidades de la “democracia” burguesa. La escuela es una institución que produjo prácticas, saberes y representaciones, y que las reprodujo con el propósito de incorporar a los individuos a las sociedades capitalistas, industrializadas y democráticas modernas (es decir, hizo de los individuos aislados, sujetos sociales). Pero la escuela no existió siempre y en todas las culturas, o no existió de la manera en que la conocemos hoy. Por otra parte, en la actualidad resulta dificultoso observar la acticulación de la escuela, por ejemplo, con el mundo del trabajo y con el ascenso social. Hoy experimentamos una crisis de esa institución formadora de aquellos sujetos sociales, producida en gran parte por los procesos de “globalización”, por las sucesivas políticas de reforma y ajuste neoliberal y por inadecuación entre los persistentes imaginarios de movilidad social (a partir de la escolarización) y las condiciones materiales concretas de ese ascenso (a través del trabajo o la profesión). Además, los saberes que se producen, se distribuyen, circulan y se reproducen a través de la escuela y los procesos de escolarización, difícilmente pueden ser vistos como aquéllos que nos permiten “funcionar” socialmente. Son saberes siempre desafiados y contestados por los saberes que proliferan alrededor de otros discursos sociales, como el mediático, el callejero, el comunal, el del mercado, etc.
Se nos hace necesario, entonces, proponer otra noción de lo educativo, que nos permita salirnos de esos dos tipos de representaciones. De este modo, optamos por la noción que propone la pedagoga mexicana Rosa Nidia Buenfil Burgos. Ella sostiene que
“Lo que concierne específicamente a un proceso educativo consiste en que, a partir de una práctica de interpelación, el agente se constituya como un sujeto de educación activo incorporando de dicha interpelación algún nuevo contenido valorativo, conductual, conceptual, etc., que modifique su práctica cotidiana en términos de una transformación o en términos de una reafirmación más fundamentada. Es decir, que a partir de los modelos de identificación propuestos desde algún discurso específico (religioso, familiar, escolar, de comunicación masiva), el sujeto se reconozca en dicho modelo, se sienta aludido o acepte la invitación a ser eso que se le propone”
Fragmento del texto “Lo que articula lo educativo en las prácticas socioculturales” de Jorge Huergo.
¡Bienvenidos!
•Julio 13, 2008 • Dejar un comentarioDesde este espacio de comunicación/educación vamos a reflexionar sobre las prácticas no hegemonías que nos atraviesan en el día a día. Nos vamos a detener en esas instancias de la vida donde la educación nos es considerada como tal. Esos momentos o representaciones que quedaron fuera de la categoría “educacional” dentro del imaginario colectivo.
Perseguimos como objetivo final, como el norte que nos moviliza, romper con la creencia que la educación pasa sólo por la escuela o el resto de las instituciones formales. Desde este blog, estamos convencidos que una práctica en una plaza dentro de un barrio, tiene el mismo peso educativo y comunicacional que un aula.
Por ello, y por mucho motivos mas, te invitamos a recorrer este maravilloso mundo de reflexión…
Por: Micaela Canali, Matías Logiódice y Matías Menestrina
